Cuento argentino · Cerros del noroeste
La cometa de siete intentos
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La historia
Vera había hecho una cometa con forma de pez. Tenía dos ojos redondos, manchas amarillas y una cola de tiras de papel. La llevó a una salida familiar frente a los cerros del noroeste argentino. Su primo Manu decía que parecía un pez esperando que el cielo se llenara de agua.
Eligieron con su familia un lugar abierto, lejos de cables y caminos. Vera sostuvo el hilo y Manu levantó la cometa. En el primer intento, el pez dio una vuelta y cayó de nariz. En el segundo, Vera corrió antes de tiempo y Manu tuvo que llamarla para que esperara. Los ojos del pez quedaron mirando el suelo.
Vera se sentó sobre una manta. Había imaginado que todo iba a salir bien enseguida. Su papá revisó la cometa con ellos y les propuso cambiar una sola cosa por vez. Si modificaban todo junto, sería difícil descubrir qué la ayudaba. Manu buscó el cuaderno para anotar cada prueba.
En el tercer intento esperaron una ráfaga, pero soltaron el pez demasiado tarde. En el cuarto consiguieron levantarlo un momento. Vera gritó de alegría y aflojó el hilo sin querer. La cometa bajó dando vueltas. Esta vez, sin embargo, Manu dibujó una flecha hacia arriba: habían logrado algo nuevo.
Ajustaron la cola con ayuda de su papá. El quinto vuelo fue más parejo, aunque duró poco. En el sexto, Vera encontró una manera más cómoda de sostener el hilo. Ya no miraba solamente el cielo. Miraba a Manu, escuchaba las indicaciones y sentía cuándo llegaba la brisa.
Para el séptimo intento se pusieron de acuerdo sin apurarse. Manu contó hasta tres, levantó los brazos y soltó. El pez subió, tembló y se acomodó sobre los cerros de colores. No llegó cerca de ninguna nube. Voló lo suficiente para que su cola dibujara una curva larga en el aire.
Cuando lo guardaron, tenía una mancha de tierra y una reparación pequeña. Vera pidió que no la taparan: le servía para recordar el cuarto intento. En casa colgó junto a la cometa la hoja de pruebas de Manu. Había seis dibujos de peces cayéndose y uno en el cielo. Todos contaban la historia del mismo vuelo.

Cuento publicado bajo el nombre de Adolfo Benjamin Kunjuk, preparado para Semillero de Historias con asistencia de IA. Es ficción original; las leyendas imaginadas no se presentan como relatos tradicionales.
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