Cuento argentino · Un cuaderno de colores
El color que faltaba
Para leer en compañía o a tu ritmo. Al final te espera una idea para seguir imaginando.
Empezar a leer ↓
La historia
Dante llevaba seis lápices en una caja de lata. Los acomodaba siempre en el mismo orden y los contaba antes de salir. Durante un viaje por el noroeste argentino, eligió un lugar desde donde se veían cerros de muchos colores. Abrió el cuaderno convencido de que esa tarde iba a dibujarlos todos.
Primero usó el marrón. Después agregó rojo y amarillo. Cuando llegó a una sombra entre dos laderas, se detuvo. No era marrón, tampoco azul, aunque tenía un poco de ambos. Buscó dentro de la caja como si pudiera aparecer un séptimo lápiz. La sombra seguía allí, esperando.
Su hermana Inés le ofreció el azul. Dante dijo que una montaña azul no se parecía a la que estaban mirando. Ella le propuso probar en otra hoja, pintando muy suave sobre el marrón. Apareció un tono distinto. Dante acercó la hoja al paisaje y torció la cabeza. Todavía no era idéntico, pero se parecía mucho más.
Empezaron una colección de pruebas. Amarillo sobre rojo. Marrón sobre amarillo. Azul sobre una zona casi sin pintar. Inventaron nombres para los resultados: tostada con sol, piedra de lluvia y sombra de siesta. Inés dejó un espacio blanco y explicó que quería guardar allí la luz.
Mientras trabajaban pasó una nube. Los cerros cambiaron de aspecto. La sombra que Dante había buscado con tanta paciencia se volvió más grande. Estuvo a punto de borrar su dibujo. Inés puso una mano sobre la hoja y le preguntó si quería dibujar el paisaje de antes o el de ese momento.
Dante decidió terminar el primero y hacer un boceto pequeño del segundo. Al compararlos, encontró colores que antes no había visto. Su caja seguía teniendo seis lápices, pero las páginas ya contenían muchas más mezclas. Guardó las pruebas en lugar de tirarlas como hacía otras veces.
De regreso, mostró los dos paisajes sobre la mesa. Alguien eligió el de la nube; otra persona prefirió el luminoso. Dante señaló también la hoja llena de manchas. Sin ella, explicó, no habría encontrado ninguno de los dos. Luego cerró la caja de lata y contó sus lápices. Estaban los seis, un poquito más cortos.

Cuento publicado bajo el nombre de Adolfo Benjamin Kunjuk, preparado para Semillero de Historias con asistencia de IA. Es ficción original; las leyendas imaginadas no se presentan como relatos tradicionales.
Descargar la portada · Podés imprimir la historia desde el menú de tu navegador.
Para compartirla, copiá la dirección de esta página.


