Cuento · Una pequeña aventura
El barco de las palabras
Para leer en compañía o a tu ritmo. Al final te espera una idea para seguir imaginando.
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La historia
Tomi hizo un barco de papel durante una tarde de lluvia. Su hermana Ana lo ayudó a preparar una palangana con un poco de agua sobre una mesa firme. En una vela escribieron SOL. Tomi empujó el barco suavemente y esperó. Dio una vuelta, chocó con el borde y se quedó quieto.
Ana dijo que tal vez necesitaba un lugar adonde ir. Dio vuelta una taza y puso encima un cartel que decía ISLA. Tomi buscó una piedra limpia para hacer una montaña. Alrededor de la palangana acomodaron papeles azules. La mesa empezó a parecer un mapa y dejaron las galletitas lejos del agua.
Pero el barco todavía estaba vacío. Dibujaron una hormiga capitana y un caracol que miraba las estrellas con un telescopio. La hormiga quería llegar rápido; el caracol prefería revisar el mapa. Como los personajes eran de papel, los apoyaron donde no se mojaran y contaron en voz alta lo que iban haciendo.
El primer viaje terminó contra la montaña. Tomi había soplado demasiado fuerte. La capitana imaginaria pidió ayuda y el caracol propuso rodear la piedra. Ana movió la isla un poquito para dejarles espacio. Esta vez soplaron despacio, por turnos, y el barco consiguió entrar en una bahía diminuta.
En la isla encontraron una caja dibujada. Tomi quería que tuviera monedas. Ana prefería que guardara una palabra desconocida. Decidieron que habría un papel doblado dentro. Al abrirlo, la tripulación descubrió la palabra PUENTE. El siguiente desafío era construir uno entre la isla y el borde de la palangana.
Usaron una tira de cartón apoyada por encima del agua. Era un puente para que los personajes pudieran bajar del barco. La hormiga cruzó primero. El caracol tardó más, porque se detuvo a mirar cada gota. Al llegar al otro lado, los hermanos escribieron JUNTOS en una segunda vela y terminaron su aventura.
Cuando vaciaron la palangana con ayuda de una persona adulta, el barco tenía la punta blanda. Lo dejaron secar sobre un plato. Ana guardó los carteles en un sobre, junto al mapa. Al día siguiente podrían cambiar la isla de lugar. Tomi preparó una palabra nueva para el próximo viaje: MISTERIO. Todavía no sabía qué escondía, y por eso quería volver a jugar.

Cuento publicado bajo el nombre de Adolfo Benjamin Kunjuk, preparado para Semillero de Historias con asistencia de IA. Es ficción original; las leyendas imaginadas no se presentan como relatos tradicionales.
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